Ugueto y Melián: de “roomies” a managers rivales en una serie final de la LVBP

Barquisimeto.- Luis Ugueto y Jackson Melián se confundieron en un abrazo, luego de un apretón de manos, en el home plate del Estadio Antonio Herrera Gutiérrez, mientras los equipos Cardenales de Lara y Caribes de Anzoátegui eran presentados, antes del primer encuentro de la Serie Final 2019-2020.

La escena, tal vez inadvertida por algunos de los presentes, completó un círculo imposible que comenzó a trazarse en febrero de 2009. Tras recorridos muy diferentes en sus carreras, el beisbol los coloca uno frente al otro, como managers, en circunstancias impensables.

“¿Quién puede imaginarse algo como esto? Aunque en la temporada hablamos y dijimos que nos íbamos a ver en la final, no había certezas, porque del dicho al hecho hay mucho trecho. Pero aquí estamos”, sonrió Melián. “Creo que ninguno de los dos nos esperábamos esto. Ahora todo lo que venga, será bienvenido y bendecido por Dios”.

Hace más de una década, cuando ambos apenas rondaban los 30 años de edad, Tigres de Aragua perdió a sus principales figuras poco después de alzar el título de campeón de la LVBP y en escasas horas el alto mando aragüeño debió armar el roster del club antes de viajar a Mexicali, Baja California, México, para competir en la Serie del Caribe.

“Por diversas razones, perdimos a la mayoría de nuestros grandeligas y peloteros afiliados a MLB, después del tercer out de la final (contra Leones del Caracas)”, recordó Manuel Rodríguez, miembro de la gerencia maracayera en aquel entonces. “Hicimos una lista de peloteros, la mayoría agentes libres o de ligas independientes, junto con el manager Buddy Bailey y Rafael Rodríguez Rendón (presidente del equipo). Incluimos a Jackson y Ugueto, que no habían estado con nosotros, pero de buenas temporadas en la liga”.      

Melián venía de largar siete jonrones y remolcar 21 carreras, con Leones del Caracas. Ugueto había dejado .407 de porcentaje de embasado con Cardenales y podía jugar en varias posiciones. U pelotero que se adaptaba al estilo de juego de Baliey. Melián sería uno de los jardineros, ubicado en el medio de la alineación.

“En particular ese Aragua, estaba integrado por muchos muchachos que no tenían contrato en ese tiempo. Todos estaban buscando trabajo y salieron guerrear, a jugar con el corazón y eso nos ayudó a conseguir ese campeonato”, rememoró Ugueto.

“Selwyn Langaigne (coach de bateo de Lara) también estuvo en aquel equipo. Fuimos participes del último campeonato de Serie del Caribe para Venezuela. Realmente grandes recuerdos”, agregó el piloto de los crepusculares.

Luego de registrarse en hotel que albergaría a la delegación venezolana en Mexicali, Ugueto y Melián descubrieron estaban asignados a la misma habitación. Serían “roomies” por aquellos días.

“Claro que lo recuerdo. Fuimos de refuerzo, incluso Luis era mi compañero de cuarto. Se lo acabo de decir, ahora que conversamos (antes del primer encuentro de la Final). Estoy muy orgulloso de verlo aquí. No saben cuánto me contenta que este enfrentamiento haya sido contra él”.

Jackson Melián dirige al equipo más consistente de la LVBP en los últimos 10 años

“Nos la llevamos muy bien”, apuntó Ugueto. “Nosotros, en el juego decisivo contra México (Venados de Mazatlán), nos combinamos para una carrera. Conecté un hit que remolcó a Jackson”.

Aragua había salido airoso en los primeros cuatro desafíos del Clásico Caribeño y un triunfo más le otorgaba el gallardete. Con el partido igualado 2-2, el conjunto de Bailey fabricó un racimo de tres carreras en el inicio del séptimo, que definió el careo contra Mazatlán.

Luis Maza abrió con doble. Héctor Giménez tocó la bola y Maza avanzó a tercera, Melián recibió boleto intencional. Langaigne la rodó por primera para que anotara Maza y luego apareció el sencillo de Ugueto, que impulsó a Melián desde la segunda. Raúl Chávez coronaría el rally con hit a la derecha para traer una más. Aragua ganó 5-3, luego que Langaigne atrapara la bola en el jardín central para el ultimo out.  

“Era un equipo que salía a jugar duro, unido. Hacía las cosas cuando se debían hacer. Nunca había miedo al ejecutar, si había que tocar la pelota, se tocaba, sin importar quién. Si había que robar una base se hacía”, afirmó Melían, que llegó a ser considerado prospecto de los Yanquis de Nueva York y uno de los de mayor proyección en el sistema de Ligas Menores, a mediados de los años 90. Aunque nunca pudo ascender a las Mayores.

Ambos capataces encuentran paralelismos en aquel equipo de los Tigres y sus actuales clubes, así como en sus situaciones personales.

“Debemos estar muy agradecidos con las gerencias de los equipos por darnos la oportunidad (de ser managers). Pero ni Ugueto ni yo esperábamos estar aquí el día de hoy. Esa es la realidad”, abundó Melián, que al igual que su ex compañero de equipo, asumió su cargo por las circunstancias relacionadas con el extrañamiento del circuito por MLB, tras las sanciones de la administración del presidente Donald Trump al país. Los bisoños técnicos nunca antes se habían encontrado en una posición semejante.  

“Son similares estos equipos”, enfatizó Ugueto, que logró llegar las Grandes Ligas (2002-2003, con Seattle), gracias a su versatilidad y contacto con el madero. “En este instante, sabemos la calidad de los peloteros de Caribes, de experiencia, que han estado en estas instancias. Tuve la oportunidad de jugar con ellos, sé cómo se maneja todo allá adentro y la actitud que tienen. Nosotros somos un equipo guerrero, desde principios de temporada hasta ahora. Hemos resuelto situaciones cuando nos ha tocado, con un pitcheo que se ha portado a la altura. Entonces será una serie muy pareja y todo indica el que juegue mejor beisbol, haga las pequeñas cosas, el que pueda concretar en los momentos importantes, mover un corredor, hacer un dobleplay, la jugada importante en el momento adecuado, es el que va a obtener la victoria. Así jugaban los Tigres”.

Luego está la amistad entre ambos dirigentes.

“Jackson tiene la misma edad que yo (40 años), somos compañeros, sé la calidad de persona que es, todo un profesional. Venimos trabajando de la mejor manera, después que nos retiramos e igualmente cuando jugábamos. Es un premio a lo que hicimos durante nuestras carreras. Estamos aquí, en estas instancias, para ganar. Los dos equipos saldrán a luchar en una serie muy reñida y cerrada”, subrayó Ugueto.

Los dos se felicitaron mediante mensajes de textos, apenas sus equipos se clasificaron a la Gran Final, y se desearon “la mejor de las suertes”.

Pero una vez en el terreno. Sólo habrá un ganador. “Dios mediante, esperamos revalidar el título”, dijo esperanzado Ugueto.

“La amistad es inseparable”, apuntó Melián, que representado por el agente Scott Boras, recibió un bono como agente libre internacional de 1,6 millones de dólares en 1996, un récord para el país en ese instante. “Pero una vez aquí, cuando el umpire diga playball, somos enemigos: los dos queremos ganar. Que sea lo que Dios quiera. La pelota es redonda, cualquier cosa puede pasar”.

“Será una gran final”, reiteró Ugueto.

Luis Ugueto guió a Cardenales de Lara a su cuarta final consecutiva

Alexander Mendoza | Prensa LVBP

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