Calidad de Vida: Ser optimista te cura en salud

El pensamiento positivo no solo puede ayudarte a llevar tu rutina diaria con mejor humor y buena disposición para enfrentar situaciones difíciles también  tiene un impacto importante en tu salud.

Por: Arnaldo Rojas

Las personas con antecedentes de afecciones cardiovasculares que tenían una actitud positiva presentan 40% menos probabilidades de sufrir un ataque cardíaco u otro evento cardiovascular que aquellas con una visión más negativa. Incluso, aquellas personas con antecedentes familiares de mayor riesgo de enfermedad arterial coronaria que tienen una actitud positiva, presentan 14% menos probabilidades de tener estos eventos que los pesimistas.

Estos son los hallazgos de una investigación realizada por Lisa R. Yanek, especialista de la Universidad Johns Hopkins, que estudió el efecto del pensamiento positivo en un plazo de cinco a 25 años. La evaluación se hizo a través de una encuesta que consideraba aspectos como los niveles de alegría, energía, ansiedad y de satisfacción con la salud y la vida en general.

Otros estudios que han evaluado la relación del pensamiento positivo en la salud han encontrado efectos similares en otras áreas. Uno de ellos fue realizado por la Escuela de Salud Pública de Yale y concluyó que las personas mayores con alto riesgo de demencia pero con creencias positivas tenían casi 50% menos de probabilidades de desarrollar alzheimer y otras afecciones neurológicas que quienes tienen creencias negativas.

Numerosas investigaciones ya han demostrado que las emociones negativas pueden debilitar la respuesta inmune. Por otro lado, hay evidencias de que una actitud positiva mejora los resultados y la satisfacción con la vida en condiciones como lesiones cerebrales traumáticas, accidentes cerebrovasculares y tumores cerebrales.

Entre las posibles explicaciones que propone la investigadora de Johns Hopkins, es que las personas que son más positivas pueden estar mejor protegidas contra el daño inflamatorio del estrés. Otra posibilidad es que la esperanza y el positivismo ayudan a las personas a tomar mejores decisiones de vida y salud, y se centran más en los objetivos a largo plazo.

Lo que sí queda claro es que hay un fuerte vínculo entre actitud positiva y salud. La  Dra. Yanek si advierte que, aunque una personalidad positiva es algo con lo que se nace y no algo que se pueda cambiar de manera inherente, se pueden tomar medidas para mejorar la perspectiva y reducir los riesgos de enfermedad cardiovascular y mejorar la salud en general. Sugiere, por ejemplo, trabajar la resiliencia, que es la capacidad de sobreponerse a situaciones y pérdidas negativas. Para fortalecer este rasgo y lograr tener una actitud positiva recomienda estos pasos:

*Mantener buenas relaciones con familiares y amigos.

*Aceptar que el cambio es parte de la vida.

*Actuar sobre los problemas, en lugar de esperar que simplemente desaparezcan o que se resuelvan solos.

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