Calidad de Vida: Escucha tu corazón

Autor: Arnaldo Rojas

Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón para crear conciencia sobre la prevención, control y tratamiento de las afecciones cardiovasculares. Cabe recordar que practicar actividad física o deportiva, al menos, tres horas a la semana es un hábito fundamental para mantener la salud de nuestro corazón y reducir el riesgo de enfermedades coronarias.

El corazón es el músculo más importante del cuerpo y no acostumbramos cuidarlo como corresponde hasta que algo no funciona como debería. Por eso debemos escuchar más a nuestro corazón antes que nos dé una mala señal. Las afecciones cardiovasculares son la principal causa de mortalidad en todo el mundo. Para evitarlas te señalamos  varias recomendaciones para que disfrutes de un corazón sano.

Dieta equilibrada

No se trata de dejar para siempre las harinas, las frituras o los azúcares, o comenzar una dieta vegetariana, sino de combinar los alimentos que ingerimos. Evitar el abuso de las grasas saturadas y comidas procesadas, ya que es directamente proporcional a los riesgos de padecer problemas cardíacos. Controlar el consumo de sal y carnes rojas es fundamental. Por otra parte, añadir más frutas y verduras, legumbres, frutos secos y harina integral a nuestra dieta nos permitirá disfrutar no solo de un corazón sano, sino de los demás órganos en perfecto funcionamiento.

Realiza ejercicio

El sedentarismo es uno de los principales factores de riesgo de trastornos cardiovasculares. El deporte, en cambio, aporta muchos beneficios (entre ellos bajar de peso, prevenir la arteriosclerosis y reducir el colesterol o el azúcar en sangre). En los adultos se recomienda, por lo menos, 150 minutos de actividad física moderada a la semana (o 75 minutos si el ejercicio es intenso). Las disciplinas ideales son las aeróbicas: caminata, bicicleta, nadar o trotar.

Meriendas saludables

Un hábito frecuente cuando estamos en casa o en el trabajo es el de consumir alguna meriendita mientras llega la hora de comer. Generalmente elegimos alimentos poco sanos. A media mañana no optes por un café con leche con pan, por ejemplo, sino un yogur con cereales o una fruta. Cuando regreses del trabajo, en lugar de tumbarte en el sofá con un paquete de chucherías saladas o dulces, escoge  maní, merey o almendras. Las meriendas saludables no tienen por qué ser aburridas o sin sabor. Hay miles de opciones disponibles en recetarios o consultando con un nutrólogo.

Cero cigarrillo y alcohol

El tabaco tiene muchos agentes peligrosos que, además de provocar cáncer de pulmón o esófago, ejercen un efecto nocivo en el corazón, las venas y las arterias. El humo del cigarrillo aumenta las posibilidades de sufrir trombosis y reduce el flujo sanguíneo. Las bebidas alcohólicas, sobre todo si se ingieren en exceso, ocasionan graves problemas al corazón.

Evita el sobrepeso

La obesidad y el sobrepeso están vinculados a varios problemas cardíacos. El índice de masa corporal es una prueba que puede ayudarte para que sepas con exactitud cuántos kilos o centímetros  tienes que rebajar (aunque no es el único método disponible). Con el simple hecho de bajar el 10% de nuestro peso corporal la presión sanguínea se regula y las arterias se mantienen más sanas.

Saber cuál es la talla o peso ideal no es para obsesionarse e intentar adelgazar por todos los medios. Ir reduciendo poco a poco es aún más saludable que hacer una dieta “milagrosa” que promete perder 10 kilos menos en una semana. Tampoco se te ocurra dejar de comer para lograr tu objetivo: solo lograrás enfermarte.

Controla el estrés

Existe una relación muy estrecha entre los nervios, la ansiedad y los problemas cardíacos. Algunas personas son más propensas a padecer estrés o bien a dejarse llevar por pensamientos negativos. Si te encuentras en este grupo, necesitas alguna técnica de relajación de manera urgente. Puedes probar con yoga, meditación o incluso hacer terapia. Otras ideas son: Pasear por un parque lleno de árboles, leer tumbado en el sofá o escuchar música relajante antes de dormir.

Duerme lo suficiente

¿Cuánto sería lo suficiente? Todo depende de cada persona, pero se estima que entre 6 y 8 horas es lo mejor para un adulto joven. Tener hábitos de sueño correctos es benéfico para nuestro corazón, ya que reduce el riesgo de sufrir taquicardias o ataques cardíacos. Si duermes pocas horas tu cuerpo no producirá la cantidad necesaria de serotonina, la cual se encarga de hacerte sentir bien y a gusto. Si esta hormona no se encuentra en dosis normales puede provocar más ganas de comer y beber.

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